El fragmento debe ser como una pequeña obra de arte, aislado de su alrededor y completo en sí mismo, como un erizo -- Friedrich Schlegel --

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miércoles, 6 de julio de 2016

Cecil Taylor

La señora Vanderbilt, por otro lado, participaba de una famosa anécdota, que citaban casi todos los libros de  psicología escritos en los últimos años. En cierta ocasión había querido  amenizar  una  cena  con  música  de  violín.  Preguntó quién era el mejor violinista del mundo: ¿qué menos podía pagar, ella? Fritz Kreisler, le dijeron. Lo llamó por teléfono. No doy conciertos privados, dijo él: mis honorarios son demasiado  altos.  Eso  no  es  problema,  respondió  la  señora: ¿cuánto? Diez mil dólares. De acuerdo, lo espero esta noche. Pero hay un detalle más, señor Kreisler: usted cenará en la cocina con la servidumbre, y no deberá alternar con mis invitados.  En  ese  caso,  dijo  él,  mis  honorarios  son  otros. Ningún  problema;  ¿cuánto?  Dos  mil  dólares,  respondió  el violinista.

César Aira: "Cecil Taylor" (fragmento), en Juan Forn (ed.): Buenos Aires. Barcelona: Anagrama, 1999, págs. 141-142


2 comentarios:

yaki riscos dijo...

Este fragmento es genial.
Paradoja e ironía a la vez, creo.

benariasg dijo...

Sí, sí... Me está gustando este autor, no lo había leído todavía.