El fragmento debe ser como una pequeña obra de arte, aislado de su alrededor y completo en sí mismo, como un erizo -- Friedrich Schlegel --

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miércoles, 10 de diciembre de 2014

La colilla de un cigarrilo

La colilla de un cigarrillo a medio fumar apalastada en el lavabo de un aseo es como una película del retrato moral de un hombre. Ahí está vulgar, prepotente, estúpido, falto de generosidad, que en el coito no piensa más que en sí mismo, lleno de dinero que arrambla o estafa, indiferente a las desgracias de los demás, destructor de animales y plantas, cazador, lector de periódicos deportivos, ávido, pesadísimo en todo, ruidoso, vocinglero, innoblemente práctico, comedor de carnes rojas, salador, bebedor de café, vestido con trajes caros, perfumado, respetuoso de la potencia, adorador de los coches. Ha ido allí a mear y ha dejado su fotografía; el nombre no importa.


Guido Ceronetti: El silencio de un cuerpo. Barcelona: Acantilado, 2006, pág. 68.

Guido Ceronetti (1927)

domingo, 12 de octubre de 2014

Vida de Platón

   En realidad se llamaba Aristocles, "Platón" era un apodo que hacía referencia a su complexión ancha de espaldas, o de la frente, o tal vez de su estilo: Diógenes Laercio (a quien debemos la segunda biografía conservada, después de la escrita por Apuleyo) se limita a recoger todas las posibilidades. Provenía de una familia de largo linaje ateniense y actitud antidemocrática. Tuvo dos hermanos mayores, Adimanto y Glaucón (a los que hace aparecer en la República), y una hermana llamada Potona.
   Vivió poco más de ochenta años, entre el 427 y el 347 a. C., y aunque su vida es la propia de un filósofo, no carece sin embargo de anécdotas y aventuras peligrosas, comenzando por su servicio militar en caballería, en un tiempo en que aún perduraba la Guerra del Peloponeso que enfrentó a Atenas y Esparta.
   Al parecer tenía dotes para el teatro, pero antes de representar su primera tragedia se cruzó con Sócrates y decidió dedicarse a la filosofía. Tendría unos veinte años, y como símbolo de su decisión quemó su primera obra delante del teatro. Sócrates también reconoció su valía desde el principio: en sueños vio a un cisne joven posado en sus rodillas que de golpe desarrollaba sus alas y echaba a volar graznando dulcemente. Al día siguiente le presentaron a Platón y dijo que él era ese cisne. Más tarde, el propio Platón recogerá la bella metáfora de las alas en su célebre mito del carro alado, incluido en el Fedro.
   En el año 399 a. C., con la democracia ateniense recién restaurada tras un interludio de desgobierno y corrupción derivado del desastre ante Esparta en el 404 a. C., la ciudad lleva a juicio a su ciudadano más célebre: el anciano Sócrates. La primera obra publicada de Platón es precisamente el acta de ese juicio, al que asistió en persona. Se cree que la alocución final socrática es ya de índole platónica, no así los discursos de su defensa, consistentes con las otras fuentes que tenemos del insigne iniciador del humanismo. La Apología junto con diálogos como el Critón o el Fedón hablan claramente de la importancia concedida por Platón a la condena y muerte de su maestro. Una vez cumplida la sentencia, con la ciudad ya arrepentida, se erigía una estatua de bronce a Sócrates, se desterraba a Ánito y Licón y se condenaba a muerte a Méleto como principal responsable de lo sucedido. Platón prepara por entonces sus viajes y retiros por ciudades como Mégara y Cirene, y tal vez llegue (es tema discutido) hasta Egipto; pero cuando intenta continuar a Persia hubo de volver a Atenas por culpa de las guerras asiáticas.
   Además de las enseñanzas de Sócrates, se sabe que tuvo contacto con maestros pitagóricos como Arquitas, heraclíteos (como Crátilo) y parmenídeos. Diógenes Laercio resume muy bien las influencias filosóficas del joven Platón del siguiente modo: "En su teoría de lo sensible filosofaba de acuerdo con Heráclito, en lo inteligible de acuerdo con Pitágoras y en lo cívico de acuerdo con Sócrates".
La espada de Damocles
   Nada menos que tres veces llegó a viajar a la actual Sicilia, en las tres ocasiones corriendo graves peligros. La primera se sitúa alrededor del año 387 a. C., y estaría motivada por el deseo de tomar contacto con la comunidad pitagórica establecida en Italia. En Siracusa, a la que tal vez acude con el deseo de visitar el Etna, conoce al joven Dión, por quien siente una inmediata atracción (los amores platónicos parecen confirmar el tópico de la bisexualidad griega). Dión es cuñado del tirano Dionisio I, y le facilita una entrevista con él. Es evidente que no llegaron a entenderse, toda vez que Platón defendía ya un gobierno de los mejores y más virtuosos, algo que el monarca consideró vejatorio. Al final, parece ser que lo vende como esclavo, pero por fortuna un conocido lo reconoce y lo compra. Debía de ser ya famoso Platón, puesto que éste (de nombre Anicérides de Cirene) no llegó a aceptar la devolución de su dinero, aduciendo que le parecía un honor preocuparse por el bien de Platón. De todos modos, los historiadores no descartan que toda esta historia de la venta como esclavo sea más una leyenda que realidad.
   Ya en Atenas, Platón funda la Academia ese mismo año de 387 a. C., en un templo de cultos religiosos consagrado al héroe Academos, a unos tres kilómetros de la ciudad. Se trata de una especie de universidad arcaica, donde la amistad y la actitud virtuosa van unidas al recogimiento, el estudio y el diálogo en simposios, siempre bajo la mirada del propio Platón, que establece incluso las reglas de los debates. Hay referencias a las complejas y elaboradas conferencias impartidas por Platón en la Academia, que por desgracia no se han conservado. Las matemáticas tenían prioridad en el programa de estudios de sus escasos estudiantes, pues eran consideradas por Platón una introducción al pensamiento dialéctico que aspira a entender qué es el Bien. Aunque desde su fundación la Academia parece tener como fin formar a políticos filósofos, en los últimos años de Platón parece volcarse también en los estudios de ciencia natural.
   El segundo viaje a Siracusa lo emprendió en el 367 a. C., a la muerte de Dionisio I el Viejo, a quien sucede su hijo Dionisio II el Joven. Dión, una vez más, habría influido para que el nuevo tirano mandara llamara a Platón, viéndose impelido a sus sesenta años, y después de veinte enseñando en la Academia la teoría del rey filósofo, a intentar formar a un gobernante bajo los principios expuestos en la República. El nuevo tirano temerá por Dión y su maestro, ya que circulaban por la corte  acusaciones de conspiración en su contra (algo que acabará creyendo con fundamento acerca de Dión), y al final optará por hacerlos marchar a Atenas hasta que la situación en Siracusa se calme, dado que Sicilia estaba en guerra. Sin embargo, el nuevo rey no dejará de airear su interés por la filosofía, y en el año 361 consigue convencer por carta a Platón para que vuelva a Siracusa en un tercer viaje. No se pliega sin embargo a las recomendaciones y enseñanzas de Platón, y hace manifiesto su encono hacia Dión, de quien retrasa la vuelta del exilio a la vez que confisca sus propiedades. Logra marcharse el filósofo de la isla una vez más, y ya en Atenas, decepcionado, ni siquiera apoya el viaje de Dión para hacerse con el poder en Siracusa, junto con un grupo de mercenarios. El nuevo gobernante ejerce por tres años (del 357 al 354 a. C), en tiempos muy convulsos, antes de ser víctima, también él, de conspiración y asesinato. "Tú, que mi corazón hiciste enloquecer de amor, Dión", escribe el anciano filósofo al conocer su muerte.
   Los años siguientes, Platón los dedicará a dar forma definitiva a una obra que manifiesta su pesimismo ante la política activa, se trata de Las Leyes, su obra más extensa, en la que tiende a someter a ley hasta las mayores menudencias, en contraste con los ideales de libertad e igualdad que inspiraban su teoría política anterior. En su testamento, según Apuleyo, sólo dejó un pequeño jardín contiguo a la Academia, dos servidores, una copa para ofrendas y el pendiente de oro que llevara en la niñez, símbolo de su origen noble y del poco beneficio, debemos reconocerle, que extrajo a sus privilegios por nacimiento.


La Escuela de Atenas (Rafael Sanzio)


Referencias:
Platón: Diálogos VII: Cartas. Madrid: Gredos, 1993. Tr. Juan Zaragoza y Pilar Gómez Cardó.
Apuleyo: "Platón y su doctrina", en Tratados filosóficos. UNAM: México, 1968. Tr. Antonio Camarero.
Diógenes Laercio: Vidas de los filósofos ilustres. Madrid: Alianza Editorial, 2008, Libro III. Tr. Carlos García Gual.
W. K. C. Guthrie: Historia de la Filosofía Griega, IV. Madrid: Gredos, 1998.

sábado, 11 de octubre de 2014

Diálogo y Dialéctica

El diálogo es un relato compuesto de preguntas y respuestas acerca de un tema filosófico o político con una conveniente caracterización de los personajes que intervienen y de la expresión estilística. La dialéctica es el arte de las discusiones mediante la cual confirmamos o refutamos ciertas tesis por medio de la pregunta y la respuesta de los interlocutores.

Diógenes Laercio: Vidas de los filósofos ilustres. Madrid: Alianza, 2008,  pág. 173.


jueves, 7 de agosto de 2014

La conciencia del árbol

Mientras pasaba por debajo del primer dosel de flores, ancho, alto y fresco, se me ocurrió preguntarme cuándo un árbol es más él mismo, cuándo siente que ha alcanzado más plenamente su verdadera esencia. Quiero decir si tiene capacidad de sentir -¿y quién sabe si somos nosotros las únicas criaturas con conciencia, o que no existen otro tipo de conciencias aparte de la nuestra?-, en qué fase de su ciclo vital diría: Ahora, ahora soy lo que soy, ahora he alcanzado mi total arboreidad. ¿Será en el primer verdear de la primavera, en el esplendor rebosante de hojas de junio, en el rojo otoñal, o quizás en la nudosa desnudez del invierno? Y vivir ese ciclo vital dentro de otro ciclo -uno es el que va del retoño a la desnudez, el otro, el más largo, desde arbolillo hasta tocón hueco-, eso también debe de resultar confuso. ¿Sentiría la caída de las hojas como una muerte incipiente, cada año? ¿Sería la primavera como un renacimiento?

John Banville: Imposturas. Barcelona: Anagrama, 2002, págs. 42-43. Trad. Damián Alou.

viernes, 25 de julio de 2014

Tenía dislexia

   —Mira —continuó ella—. Comprendo que tengas motivos para estar enfadado con él, pero tú no conoces toda su historia. Estamos hablando de un muchacho bueno, amable, compasivo y de buen corazón. Pero es el producto de una familia rota. Su padre era un imbécil, y en el colegio le detectaron dislexia, lo cual le produjo una baja autoestima. Además, creo que podría ser bipolar, o como se llame. TDA. O sea, que lo único que pido es una segunda oportunidad para él, ¿me entiendes? Si tú le dijeras al jurado que mi hijo entró en tu apartamento pero que luego se arrepintió...

    —Mire, señora Twill...

    —Bootsie.

   —Yo estaba inconsciente —dijo Liam—. Su hijo me golpeó y perdí el conocimiento, no sé si me ha oído. No tengo ni la más remota idea de qué pensamientos pudo tener él, porque yo estaba fuera de combate. Ni siquiera sé qué aspecto tiene. Ni siquiera recuerdo oírlo entrar. No recuerdo absolutamente nada.

Anne Tyler: La brújula de Noé, cap.12



viernes, 11 de julio de 2014

El hechizo de la Filosofía

Como dijo una vez el poeta Jean Paul, los libros son voluminosas cartas para los amigos. Con esta frase estaba llamando por su nombre, tersa y quintaesencialmente, a lo que constituye la esencia y función del humanismo: humanismo es telecomunicación fundadora de amistades que se realiza en el medio del lenguaje escrito. Eso que desde la época de Cicerón venimos denominando humanitas es, tanto en su sentido más estricto como en el más amplio, una de las consecuencias de la alfabetización. Desde que existe como género literario, la filosofía recluta a sus adeptos escribiendo de manera contagiosa acerca del amor y la amistad. No es sólo un discurso sobre el amor por la sabiduría: también quiere mover a otros a ese amor. El hecho de que la filosofía escrita haya podido siquiera mantenerse como un virus contagioso desde sus comienzos hace más de 2.500 años hasta hoy, se lo debe al éxito de esa facilidad suya para hacer amigos a través del texto. Así ha logrado que se la siga escribiendo de generación en generación como una de esas cartas en cadena y, a pesar de todos los errores de copia, o quizás precisamente por ellos, ha ido atrapando a copistas e intérpretes en su fascinante hechizo creador de amigos.

Peter Sloterdijk: Normas para el parque humano. Madrid: Siruela, 2003, pp. 19-20. Trad.: Teresa Rocha Barco.

Peter Sloterdijk (1947)

domingo, 6 de julio de 2014

HsA, I, 2

No hay, pues, que reverenciar demasiado la imagen de una actividad representada en la conciencia de aquellos que la desarrollan.

* * *

En la vida ocurre, casi siempre, lo contrario de aquello que un espíritu cultivado esperaría.

* * *

El amor se puede provocar igual que la ira, con sólo sus gestos.

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La felicidad aumenta la capacidad de rendimiento.

* * *

Una idea: he ahí la realidad más paradójica del universo.

* * *

El ser humano se adapta tan fácilmente a la antropofagia como a la Crítica de la Razón Pura.

* * *

Para adquirir espíritu se necesitaba, ante todo, estar convencido de no poseerlo.

* * *

Hay que vivir de modo parecido a como se lee.

* * *

Lo único que da algo de consistencia a las ideas es el cuerpo al que pertenecen.

* * *

Todos los pensamientos proceden de las articulaciones, de los músculos, glándulas, ojos, oídos y de las vagas impresiones generales que contiene en sí el saco cutáneo al que pertenecen.

* * *

Nada le parecía más natural que eso que dice Nietzsche: que el cuerpo de una persona es su alma.

* * *

Gerda le había exhortado a escribir un libro sobre sus experiencias. Pero él quería vivir sin seccionarse a sí mismo en una parte real y en otra espectral.


Paul Klee: Un savant (1933)

viernes, 4 de julio de 2014

Under the Skin


    Jonathan Glazer es un director inglés poco prolífico, ha dirigido aparte de algunos vídeos musicales sólo tres largos: Sexy Beast (2000), Birth (Renacimiento, 2004) y Under the Skin (2013). La primera es la más reconocida, pero no la mejor, la segunda es la menos valorada y tal vez la más interesante; pero la más filosófica es la tercera, la que protagoniza Scarlett Johansson, y que se ha hecho famosa porque sale desnuda en largas escenas de autoestudio. No es un simple reclamo, la actriz se pone en la piel de una extraterrestre con caparazón de aspecto femenino, de ahí el título, y en la película se nos cuentan las consecuencias de esta incorporación, pues llegará a comprender corporalmente (aunque sólo sea de manera parcial) al ser humano. Ella pertenece a un equipo de varios aliens camuflados cuyo objetivo es recolectar piel humana, no se dice nada del motivo (aunque en las sinopsis se alude a uno de tipo gastronómico, tan válido como cualquier otro); el alien que encarna la famosa actriz conduce una furgoneta y seduce con frialdad y una técnica previamente aprendida a hombres que son conducidos a diversos enclaves donde acaban siendo sacrificados. No hay ninguna escena de terror extremo, los seducidos entran en una especie de trance y se hunden en un tanque acuoso donde se separa la piel del resto del cuerpo, aparentemente sin demasiado sufrimiento.


   La película transcurre en pueblos de Escocia, por lugares sombríos, húmedos, tan cerrados como su habla. La extraterrestre no es más inquietante que la mayoría de sus víctimas, a las que estudia desde su vehículo y selecciona como algunos cazadores a sus presas: hombres-machos y solitarios. Se trata de un proceso cinegético, enseguida establecemos el paralelismo con nuestro trato a los animales y en especial la actitud por la que consideramos que la caza es un deporte o un proceso de control de las especies animales más "dañinas". Como conejos encandilados por un faro, los machos solitarios caen en la red de la bella cazadora, tan distante con nosotros como nosotros lo somos con los ciervos y los elefantes. Pero un día seduce a un muchacho-elefante con neurofibromatosis y lo deja escapar de su encierro. Aquí empieza el proceso de empatía con las víctimas, y su consecuente deriva de cazadora a presa, tanto de los humanos como de sus propios compañeros. 
 

   Tras el primer signo de piedad por parte de la alienígena, se nos muestra a través de su aprendizaje la cara oculta y desde luego principal del ser humano, nuestra tendencia a ayudar a los otros y solidarizarnos con los perseguidos, y sobre todo nuestra capacidad para sentir antes de pensar. Una breve historia de pasión erótica dará paso a un final en que las especies se hermanan de nuevo por su lado más oscuro, el de los cazadores y asesinos.

UNDER THE SKIN
2013
Dir.: Jonathan Glazer
 

viernes, 23 de mayo de 2014

El Ojo y el Espíritu - L'OEil et l'Esprit









De arriba abajo:
Alberto Giacometti: Portrait d'Aimé Maeght, 1960.
Paul Cézanne: La Montagne Sainte-Victoire, v. 1900. Dos planchas (b/n en el encarte original).
Nicolas de Staël: Atelier vert, 1954.
Henri Matisse: Baigneuse aux cheveux longs, 1942
Paul Klee: Park bei Luzern, 1938.
Germaine Richier: La sauterelle, 1945
Auguste Rodin: Femme accroupie, 1882.


Ilustraciones seleccionadas por Merleau-Ponty y nunca incluidas en las traducciones al español. He tomado de referencia esta página.

viernes, 9 de mayo de 2014

Actualidad de Ortega y Gasset

   En 1922 publica Ortega y Gasset en volumen un conjunto de artículos previamente editados en El Sol a partir de 1920: España invertebrada. El tema central es la concepción política de España, ya en aquellos tiempos, como ahora, cuestionada por los particularismos periféricos, en especial por el nacioanalismo vasco y catalán. Ortega reconoce una división que hoy escuchamos a diario entre nacionalismo vasco, catalán, gallego...,  y nacionalismo español (Ortega habla de nacionalistas y unitarios) y advierte que "la convivencia de pueblos y grupos sociales exige alguna alta empresa de colaboración y un proyecto sugestivo de vida en común". El desmembramiento progresivo de España, que en el 98 llega a su fin con respecto a las posesiones externas a la península, comienza a girarse a los territorios peninsulares a partir de entonces, como continuación de un proceso que en realidad duraba tres siglos. La esencia del particularismo, del que el nacionalismo sólo es una manifiestación, es dejar de sentirse parte de un todo. Se deja de compartir los sentimientos comunes. La reacción a este particularismo es otro particularismo por parte del poder central ("Castilla ha hecho España y Castilla la ha deshecho", dice Ortega) que elimina el entusiasmo de la convivencia y que sólo genera confrontación, siendo el fruto de un desencuentro más hondo, el de las clases sociales. Como el particularista por definición no cuenta con los demás, un parlamento y una sociedad repleta de particularismos estarán en principio condenados a la ruptura.


   Pues bien, la constitución del Estado de las Autonomías en la transición española a la democracia fue la respuesta institucional a los problemas denunciado por Ortega, y se inspiraba en una propuesta del capítulo "La idea de la gran comarca o región" de La redención de las provincias (1927-1928) para organizar España en comarcas o regiones (pero sólo diez, según Ortega), con gobierno autónomo y más competencias para decidir sobre sus propios asuntos que el gobierno central. Tal vez no haya otra vía a fin de contentar las distintas sensibilidades nacionales en un Estado tan diverso como el español; pero lo que no hubiera aprobado Ortega es el desarrollo asimétrico de estas regiones autónomas, precisamente porque, ya advirtió en su día, sería una forma de perpetuar el particularismo central-periférico, con la novedad de ser trasladado igualmente a los territorios, en una confrontación interna entre sensibilidades más o menos independentistas.

martes, 6 de mayo de 2014

Paradojas de René Magritte

"El uso idiomático", 1928-1929
"Carte Blanche", 1966
"La clave de los sueños", 1930   
"La condición humana II", 1935
"La llave de los campos", 1933
"El sentido común", 1945-1946
"Los trabajos de Alejandro", 1950
"La llamada de la cumbre", 1942
"Elogio de la dialéctica", 1948
"Los dos misterios", 1966


René Magritte (Bélgica, 1898-1967)